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lunes, abril 24, 2006

Semana Santa ...wow!

Hace ya un muy buen rato que no me pasaba unas perfectas vacaciones como la Semana Santa pasada. Al principio todo estaba planeado simplemente para ir a Villahermosa a estar con mis papás y mis hermanos, debido a que la economía no estaba en jauja. El plan empezó a tornarse interesante cuando me avisaron que Dafhné y Antonia iban a estar en Villa por esas fechas, y que la familia Telerin coincidiría felizmente (nomás faltó Daniel, pero quien le manda trabajar).

El primer fin de semana estuvo muy padre, hicimos nuestro peregrinar reglamentario a "Las Alitas", para celebrar el cumpleaños de las Aries. El Domingo fuimos a Tapijulapa a conocer el pueblo (bastante bonito), así como la casa de un ex-gobernador de Tabasco, y uno de los caciques mas envidiados después de Sergio Andrade: Garrido Canabal, el cual nomás tenía 16 novias en el pueblo, y del que cuentan que cada que iba al lugar, escogía a una nueva, se la llevaban vestida únicamente de papel de china, y él la metía a una de las albercas naturales de las cascadas dentro de su propiedad, el muy pervertido...(por lo menos no lo acusaron de tener su secta). La casa habla de las actividades que el fulano tenía ahi: una salita, un comedorcito, una cocinita, y sólo una recámara en la planta alta pa' hecharse a sus novias... En el trayecto de ida y vuelta, tuvimos la suerte de presenciar el primer viaje por rio, en cayuco motorizado, de Antonia, así como su primer travesía por puente colgante, de los brazos de su abuelo.

El lunes salimos en busca de un lugar (que la verdad ni siquiera sé que buscabamos), y acabamos encontrandonos una granja de tortugas a la cual entramos, y nos explicaron todo el merequetengue que se hace ahi, así como todas las clases de tortugas, tortuguitas y tortugotas de la región (pochitoques, guau, chiquiguau, chiquitiguau, chiquitibum, etc.)


Dafhné se tuvo que despedir el martes, y el miércoles lo usamos para estar en la casa haciendo cada quien sus cosas. El jueves tempranitito, Raúl se lanzó a acampar con sus cuates, y Papá, Mamá, La Peque y yo nos fuimos a Palenque (Suzzet tenía un compromiso). En Palenque mi papá nos platicó que mi abuelo fue el guía quien llevó al Arqueólogo Alberto Ruz Lhullier a la zona, mismo que descubrió la famosa tumba de Pakal-Kin. Un lugar maravilloso, y con todavía el 98% por excavar...(válgame)

Dormimos en Palenque (después de un ratotote de buscar un lugar en donde pudieramos hecharnos unos chincholes), al otro día, después de un desayuno maltratado, nos lanzamos hacia Agua Azul. Una vez en territorio en donde 'el pueblo manda y el gobierno obedece', nos sorpendimos de la cantidad de veces que la gente repite la palabra "compra", y de que a veces pecan de imprudentes con tal de decirla, como atravesar mecates en la carretera y 'aventarle el cuerpo' al carro, con tal de que te detengas y te ofrezcan naranjas, buñuelos, pan de huevo, etc.

Agua Azul... en Viernes Santo... pa'sumecha... que lugar... hermoso del lado derecho en donde baja el agua por cascadas majestuosas de celeste color... de la tostada del lado izquierdo en donde suben y bajan los rios de gente entre puestos de comida, souvenirs chiapanecos (que al fulano que se le ocurra hacer franquicia se hace rico), y tiendas de campaña... Escuchar el poder de la naturaleza y su rítmico caer del agua, mezclado con la torre de bocinas que tocan la cumbia de moda que trae el clásico-naco-que nunca-falta, no es muy recomendable. Había que hacerse medio ciegos de un lado y sordos del otro para poder apreciar el lugar. No quiero imaginarme como se pone el Sábado de Gloria...

Pa' rematar, ese mismo día nos dirigimos después a Misol-Ha. Esplendorosa cascada. Pasamos por detrás de la caida del agua, y nos internamos en la cueva (mi mamá no quiso). Si no hubiera sido porque me llevé la cámara de video y prendí la lamparita, nos hubiéramos roto la nuestra, ya que el "guia" se alumbraba su propio camino, y medio nos dejo a nuestra suerte (nomás nos avisaba: "cuidado con la cabeza"). Ya adentro, la cueva es impresionante, no entra absolutamente nada de luz, existe otra salida de agua por ahi, y una poza en donde hay camarones, sardinas y otros peces. En el techo nos encontramos con la sorpresa de que el lugar estaba lleno de murcielagos.

Comimos en el restaurante de ahi y mi papá se sorpendió de lo bien que funcionaba la cooperativa que administraba el lugar, y como buen consultor, de shorts y todo (pero con zapatos), fué a platicar con el administrador acerca de los apoyos de gobierno y esas cosas. Sobre el incidente familiar que ocurrió a la hora de la comida mejor preguntenselo a él...

Regresamos a Villa ese Viernes en la noche. El Sábado a la playa, y a comer a Puerto Ceiba (rico, aunque no había ostiones al tapesco). El Domingo tempranisisimo (como a las tres de la tarde) salimos de regreso a Veracruz, no sin antes pasar al mercado a comprar los chocolates, orejas de chango, pozol, pinole y demás souvenirs pa' los cuates y la familia jarocha.

Buenas vacaciones.